
Ser veterinaria mi sueño, la etología mi pasión
Desde que me licencié en Veterinaria en la UAB, he trabajado en clínica y me he ido
actualizando continuamente. Soy Máster en Etología Clínica veterinaria, y además he realizado
cursos de educación canina y modificación de conducta. Actualmente, sigo
trabajando en clínica y también en este proyecto tan apasionante que es Ethovet y en las colaboraciones con SiMiPerroHablara.
Soy miembro del Grupo de Especialistas en Etología de la Asociación de Veterinarios
Especialistas en Pequeños Animales (AVEPA) y del European Society of Veterinary Clinical
Ethology (ESVCE), y he realizado alguna ponencia en congresos.
De pequeña, era de las que decía: “De mayor seré veterinaria”. Toda la vida quise serlo.
Supongo que es porque los animales me han fascinado siempre y nunca he soportado verlos
sufrir.
Cuando alguien me pregunta sobre mi primer caso como etóloga, siempre digo que fue la
primera perra con la que conviví. Como sólo vivíamos mujeres en casa, resulta que le daban
miedo los hombres… Pero bueno, entonces yo sólo era una estudiante y el campo de la
etología era muy distinto al que conocemos hoy. Luego ha habido muchos casos más. Algunos
son especiales, como el primero que presenté en un congreso: una perra adoptada, triste y
con ansiedad por separación que, al llegar a la consulta, ni siquiera sabía jugar. A día de hoy,
sólo quiere juguetear y confiar en el ser humano.
Creo que, con mi trabajo, puedo ayudar a mis pacientes y sus dueños a conseguir una mejor
convivencia. Y eso, para mí, es lo más importante.

Conocer y entender, la clave para resolver problemas de comportamiento
Estudié veterinaria en la UAB y al finalizar mis estudios me trasladé a Suiza donde realicé una estancia en la Facultad Veterinaria de Zürich y trabajé en diversas clínicas veterinarias. Mi vínculo con Suiza es muy estrecho y de su gente aprendí la seriedad en el trabajo y su gran respeto por la naturaleza y los animales.
He realizado diversos cursos de Educación Canina y Modificación de Conducta. Conocer cómo aprende un animal te permite entender cuáles son sus necesidades de comportamiento y resolver los problemas cuando aparecen.
Trabajar con animales me enriquece, sobre todo porque cuanto más aprendo sobre ellos, más me sorprenden. Los perros, por su enorme capacidad de adaptación; aunque a veces se lo ponemos realmente difícil. Los gatos, por el esfuerzo que les supone adaptarse a nuestro estilo de vida tan estresante para ellos y lo poco que los entendemos.
Gracias a mi inagotable perra Wiima, un braco de Weimar, he aprendido a disfrutar de la montaña. A ella le ha servido de auténtica terapia y para mí ha sido el lazo que definitivamente nos ha unido.

Soy apasionada y luchadora por el biniestar animal
Soy veterinaria en Reus (Tarragona), pero me fui a estudiar un poco lejos: a Lugo. Unos años
que serían muy especiales… Y, para rematar la experiencia, luego me marché a Polonia a seguir
estudiando. Este popurrí hace que sea una veterinaria un poco especial, o al menos eso dicen
los que me conocen: los perros se paran conmigo por la calle y muchos se ponen contentos al
verme y al entrar en la clínica. Será porque, para mí, la veterinaria es sinónimo de bienestar
animal. Ver un animal contento hace que me vaya feliz a casa.
No soy exclusivamente “de perros”; también soy muy felina porque creo que los gatos son
aún más incomprendidos que los perros. Y soy veterinaria de batalla, de luchas diarias para
que la gente entienda que las cosas cambian, que mejoran.
Mi trabajo es, en parte, una de mis pasiones, y con él intento realizar mi otra pasión: viajar.
Pero, como soy adicta al trabajo, muchas veces acabo fusionando las dos cosas, así que cada
año voy a congresos Internacionales y cursos, soy ponente en alguno de ellos, y cada día estoy
más orgullosa del camino elegido. Soy Máster en Etología clínica aplicada y realizo visitas de
comportamiento pero también utilizo la etología en mi día a día, para que mi trabajo sea lo
más gratificante posible tanto para mí como para mis pacientes.